
Creencia 1: Los SSD nunca fallan
Los SSD están hechos de celdas flash a diferencia de sus predecesores, las unidades de disco duro (HDD), que almacenan datos en discos magnéticos. Cada SSD viene con una cantidad limitada de terabytes escritos (TBW) antes de que se conviertan en solo lectura y ya no se puedan escribir nuevos datos en ellos. Esto significa que, aunque los SSD son más fiables que los HDD, no son infalibles. La calidad de cada dispositivo es fundamental para asegurar su rendimiento y longevidad.
Creencia 2: Los SSD siempre mejoran el rendimiento
Los SSD son muy útiles para reducir los tiempos de carga para el sistema operativo, los juegos y otros programas. Sin embargo, no son una ‘bala de plata’ para computadores de bajo rendimiento. Si se desea mejorar los FPS en juegos o requerir un tipo diferente de actualización, es necesario considerar actualizar la memoria RAM o una nueva GPU. Los SSD son excelentes para almacenar y recuperar datos rápidamente, pero no pueden mejorar el rendimiento de la CPU o la GPU por sí solos.
Creencia 3: Los SSD solo mejoran el tiempo de arranque
Si bien la mejora del tiempo de arranque es un beneficio significativo de los SSD, hay muchos beneficios más allá de esto. Los SSD suelen ser más rápidos que los HDD, producen menos calor y ruido durante el funcionamiento, ocupan menos espacio, son eficientes energéticamente y excelentes para los juegos y otras tareas de alta intensidad. Además, son mucho más resistentes a los impactos, lo que los hace ideales para computadores y dispositivos portátiles.
Creencia 4: Los SSD pierden sus datos si no están conectados
La memoria flash NAND almacena los datos como una carga eléctrica que puede filtrarse lentamente con el tiempo. Sin embargo, esto no significa que los datos se pierdan después de unas semanas o meses sin energía. Los estándares de la industria requieren que los SSD para usuarios conserven los datos durante al menos un año sin energía. En la práctica, las unidades ligeramente utilizadas almacenadas en condiciones normales a menudo retienen los datos durante mucho más tiempo. Factores como el calor, el nivel de desgaste y el tipo de NAND pueden afectar la retención de datos.
Creencia 5: El modo de hibernación es malo para los SSD
El modo de hibernación se activa cuando el contenido de la memoria RAM del sistema se guarda en el almacenamiento para que el computador pueda continuar más tarde la tarea desde donde fue dejada. Algunas personas especulan que, dado que esto requiere más ciclos de P/E, es perjudicial para la vida útil general de un SSD. Sin embargo, la hibernación diaria tiene un efecto insignificante en la vida útil de la unidad por año, por lo que su impacto es menor.
Creencia 6: La actualización a un SSD es difícil
Este es un caso de mito que podría haber sido cierto hace diez años, pero hoy en día casi todos los computadores están hechos para SSD de forma predeterminada. La actualización a un SSD es relativamente sencilla y puede hacerse con un mínimo de esfuerzo. Es importante elegir una unidad de calidad que haya sido rigurosamente probada para minimizar las posibilidades de fuga de carga u otros fallos.
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