La RAM se vuelve ‘bien de alto valor’ en la crisis de memorias

La RAM se vuelve ‘bien de alto valor’ en la crisis de memorias

La actual escasez y el aumento de precios de la memoria RAM han logrado convertir en ‘tema de conversación’ fuera de los foros tech.

Según una historia que se hizo viral, incluso fuera del mundo de las compras, alguien habría preferido robar la memoria RAM antes que llevarse el computador completo.

La crisis de memorias no se siente solo en el costo de armar un PC nuevo, sino también en todo lo que usa DRAM: notebooks, equipos corporativos y dispositivos que dependen de módulos cada vez más caros o difíciles de conseguir.

En un mercado tensionado, el valor percibido de ciertos componentes puede distorsionarse hasta niveles absurdos.

Lo sorprendente es qué tan raras son historias como la de un ladrón que entró en una oficina, abrió varios PCs y sustraíó solo los módulos de memoria RAM, dejando el resto del equipo en su lugar.

La publicación además afirmaba que el seguro de responsabilidad civil de la empresa se encontraba con un problema: el valor de reposición ‘real’ de esos módulos sería difícil de calcular por la escasez y el precio actual.

Aunque suene como chiste interno, la lógica ‘fría’ existe: los módulos de RAM son pequeños, fáciles de transportar y, cuando su precio se dispara, pueden convertirse en un botín ‘de alto valor por gramo’.

Ahora bien: que algo tenga una lógica económica no lo vuelve común ni inteligente.

Y menos cuando se considera lo obvio: es un delito, expone a quien lo comete a sanciones y deja a la empresa con equipos inutilizables o degradados.

La historia funciona mejor como síntoma social que como ‘tendencia’.

La parte más interesante del relato no es el ladrón, sino el efecto colateral: la dificultad de reposición y tasación.

Si una empresa compró PCs OEM en volumen, el costo ‘histórico’ de esa RAM pudo ser bajo comparado con el valor actual de reemplazo.

Y ahí aparecen las fricciones: cómo se compensa una pérdida cuando el mercado está tan distorsionado que el precio de hoy parece una broma pesada.

En términos generales, lo que queda es una lección para la industria: la cadena de suministro no solo afecta a fabricantes, también complica contratos, inventarios, renovaciones de parque informático y hasta las políticas de cobertura.

La crisis de la RAM ya no es solo un problema de rendimiento o de precios; es un problema de comportamiento y de riesgos.

Fuente: FayerWayer

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