
La perovskita supera su obstáculo: un hallazgo rompe con lo establecido en la energía limpia
Durante más de una década, las células de perovskita han sido la gran promesa —y la gran frustración— de la energía limpia. En el laboratorio ya rivalizan con el silicio, pero siempre fallaban en lo mismo: se degradaban demasiado rápido.
Ahora, un hallazgo rompe con lo establecido. La solución no ha venido de una máquina industrial compleja, sino de una molécula que los pulpos y calamares llevan millones de años usando para protegerse del daño químico.
El sabotaje que viene de dentro. Según el estudio publicado en Advanced Energy Materials, el problema no es solo el aire o la humedad, sino una reacción química que se activa dentro del propio dispositivo.
La solución: buscar inspiración en la biología. La respuesta llegó en forma de una capa ultrafina de taurina, un aminoácido sulfurado presente en pulpos, calamares y otros organismos marinos.
La taurina al rescate
Según el estudio, la taurina protege las células del daño oxidativo, justo el mismo tipo de amenaza que estaba degradando a las perovskitas.
La capa de taurina funciona como un escudo químico inteligente, interceptando los radicales superóxido en el momento en que se forman y convertirlos en moléculas menos dañinas.
La protección no se agota: la taurina se regenera constantemente, manteniendo su efecto durante cientos de ciclos de iluminación.
La investigación abre nuevas posibilidades para la energía limpia, permitiendo que las perovskitas se utilicen en una amplia variedad de aplicaciones, desde la generación de energía hasta la fabricación de dispositivos electrónicos.
Conclusión
Fuente: Xataka