
Introducción a la guerra de los semiconductores
En los últimos años, la política arancelaria de EEUU contra China ha sido cada vez más intensa. Bajo el escudo de los “motivos de seguridad nacional”, la administración Trump ha intentado aislar a China de los componentes esenciales para crear tecnología de vanguardia. Sin embargo, esto ha tenido un efecto contrario al esperado, ya que China se encuentra en su mejor momento de producción nacional y está logrando vías alternativas para sus procesos de fabricación.
El impacto en la industria de semiconductores
La empresa china SMIC ha confirmado que sus beneficios en el último año han crecido un 39%, y que la capacidad de sus fábricas ha escalado hasta el 93,5%. Esto significa que la empresa está prácticamente al límite de su capacidad de producción, lo que está llevando a retrasos en el suministro y subidas de precio de componentes básicos como la RAM y las memorias SSD.

Innovación técnica: Fábrica de semiconductores de SMIC en China
Los objetivos de China en la industria de semiconductores
China no quiere solo fabricar chips para móviles, sino dominar los semiconductores que sostienen la inteligencia artificial, los coches, las telecomunicaciones, la industria, la energía y la defensa. Esto se debe a que quien controla estos chips controla el poder tecnológico. La demanda de chips para la inteligencia artificial es tan alta que está comprometiendo los pedidos de electrónica de consumo.
La autosuficiencia de China en la industria de semiconductores
China está logrando vías alternativas para sus procesos de fabricación, a pesar de no tener acceso a las máquinas más avanzadas de ASML. Algunos de sus fabricantes siguen en colaboración con gigantes como TSMC, pero el plan es ser completamente autosuficientes. Esto puede llevar a que China acabe consiguiendo el dominio de la industria de semiconductores.
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