El descubrimiento que abre una esperanza histórica contra el cáncer de páncreas

Pocas enfermedades generan tanto temor como el cáncer de páncreas, una patología cuya capacidad de avanzar sin síntomas evidentes y su resistencia a los tratamientos la convierten en uno de los tumores más difíciles de combatir. Apenas uno de cada diez pacientes sobrevive más de cinco años tras el diagnóstico. Sin embargo, un reciente descubrimiento científico podría cambiar este panorama sombrío.

En el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España, el equipo de Mariano Barbacid ha desarrollado un tratamiento que combina tres medicamentos dirigidos contra el oncogén KRAS, un gen que cuando está mutado, impulsa el crecimiento descontrolado de las células cancerosas. La novedad radica en bloquear de forma simultánea tres vías distintas que alimentan el crecimiento descontrolado de las células cancerosas, impidiendo que el tumor encuentre rutas alternativas y evitando la resistencia que suele hacer fracasar muchas terapias frente a esta enfermedad.

Los resultados en laboratorio son contundentes y esperanzadores, con tumores que desaparecieron sin generar resistencias. Para explicarlo, Barbacid recurre a una metáfora sencilla: partir una viga es más fácil si se sostiene desde un solo punto que si se sujeta desde varios, una lógica que permitió regresiones completas y duraderas.

Este avance representa décadas de trabajo enfocado en entender cómo funcionan los mecanismos genéticos del cáncer. Barbacid ya había revolucionado la oncología en 1982 cuando identificó el primer oncogén humano, demostrando que mutaciones específicas pueden desencadenar la enfermedad. Ese hallazgo transformó completamente el enfoque terapéutico actual.

Nacido en Madrid hace 75 años, este bioquímico estudió en la Universidad Complutense antes de trasladarse al Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos. Allí consolidó su reputación internacional y más tarde trabajó en la industria farmacéutica alcanzando posiciones directivas. En 1998 decidió regresar para crear el CNIO. Su decisión de abandonar los cargos administrativos para retornar al laboratorio refleja su filosofía personal. Para él, la vocación científica no es negociable. Recuerda con gratitud a las profesoras que en su infancia le enseñaron conceptos avanzados sobre la materia y el ADN, despertando una curiosidad que nunca se apagó.

Defensor acérrimo de la investigación pública, rechaza la idea de que los mejores tratamientos oncológicos solo se encuentren fuera de España. “Nuestros hospitales y ensayos clínicos están al nivel de cualquier centro internacional”, afirma con convicción. A pesar de su prestigio académico, evita cualquier etiqueta grandilocuente y se define simplemente como un investigador más.

El estudio publicado en la revista científica PNAS genera expectativas importantes, aunque el propio Barbacid pide prudencia y cautela. Faltan años de investigación antes de poder probar esta terapia en pacientes reales. Los protocolos regulatorios exigen múltiples pasos, pero su objetivo es claro: cambiar el curso de la historia en la lucha contra el cáncer de páncreas.

Fuente: Enter.co

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