
China construye un gigante de 610 km² con 7 millones de paneles fotovoltaicos
La provincia de Qinghai es una inmensidad donde la meseta tibetana se funde con el desierto de Gobi. En este lugar se ha construido un gigante de 610 kilómetros cuadrados que alberga siete millones de paneles fotovoltaicos, transformando el ecosistema y permitiendo que miles de “ovejas fotovoltaicas” pasten en un lugar donde antes solo había arena.
La energía solar y eólica son “aleatorias e intermitentes”, lo que hace que la red eléctrica tiembla cuando el sol se pone en el Gobi. Para estabilizar este gigante, China ha ido más allá del litio convencional y ha apostado por el almacenamiento de aire líquido.
El aire líquido: la solución para estabilizar la energía
La empresa estatal China Green Development Investment Group (CGDG) ha construido un proyecto de almacenamiento de energía de aire líquido (LAES) con una capacidad de 60.000 kilovatios (60 MW) y puede liberar hasta 600.000 kWh por ciclo.
La tecnología del aire líquido tiene una ventaja difícil de igualar: está ahí y no cuesta nada. Además, cuando se convierte en aire líquido su densidad se dispara, lo que permite almacenar energía en grandes cantidades sin presas ni condicionantes geográficos.
La alquimia del frío: de gas a líquido a -194°C
El proceso de almacenamiento de aire líquido es una proeza de la ingeniería criogénica. El aire se convierte en gas a alta presión, luego se enfría hasta alcanzar un punto de -194°C, en el que se vuelve líquido. Este ciclo alcanza una eficiencia de almacenamiento en frío superior al 95% y una eficiencia de “ida y vuelta” del 55%, aprovechando lo que de otro modo sería calor residual y eliminando la necesidad de materiales raros.
Un laboratorio global en el “techo del mundo”
China no es la única nación en esta carrera. El Reino Unido espera completar una planta similar en Manchester para 2026, y Corea del Sur también ha logrado avances en esta tecnología. Sin embargo, la escala china es, de nuevo, incomparable.
Fuente original: Xataka