
Introducción
El del HomePod es uno de los casos más misteriosos en la historia reciente de Apple. Empezando por su lanzamiento inicial hace ahora ocho años, y continuando con un devenir un tanto extraño. Incluso llegó a ser un producto cancelado, aunque tuvo un hermano pequeño (el HomePod mini) y una segunda generación.
El lanzamiento del HomePod
El HomePod se presentó en la WWDC17 como el segundo altavoz de su historia tras el icónico iPod Hi-Fi. Aunque esta vez con una idea distinta, ya que se trataba del primer altavoz inteligente como tal de la compañía. Aunque Siri ya por entonces era foco de críticas, pero al final seguía teniendo su utilidad para controlar la domótica con HomeKit o reproducir canciones con Apple Music.
El fracaso del HomePod
El HomePod no era un dispositivo perfecto. A él se le achacaban carencias premeditadas como ausencia de una conexión Bluetooth estándar (solo conectividad con tecnología propietaria) o una compatibilidad prácticamente nula con terceros. Usar dispositivos Android con un HomePod era (y es) una odisea, así como utilizar servicios de terceros como Spotify. Sin embargo, como altavoz, sus críticas no podían ser más positivas.
El nacimiento del HomePod mini
El HomePod mini es una versión más pequeña y económica del HomePod original. Ofrece un audio más que digno para su tamaño y cuenta con chips más avanzados que su hermano mayor, como por ejemplo el S5, que le permite aplicar procesamiento computacional de audio en tiempo real y soportar funciones más modernas de Siri y del hogar conectado.
La muerte y resurrección del HomePod
La cosa pintaba tan bien para el HomePod mini que Apple decidió que fuese el único. En marzo de 2021, Apple confirmó que dejaría de fabricar el HomePod grande para centrarse en avanzar en el formato ‘mini’, con idea de seguir añadiéndole tecnologías avanzadas de sonido que le permitiesen destacar por delante de sus rivales en un factor forma y tamaño más complejo que con el grande. Pero ocurrió algo inesperado. De repente, el HomePod original empezó a duplicar su valor de reventa. Que ya no se fabricasen y vendiesen nuevas unidades animó a muchos a buscarlos en plataformas de segunda mano. Y la teoría de la ley de la oferta y la demanda hizo el resto.
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