
La firma surcoreana eleva el estándar del mercado con una nueva familia de monitores que integra tecnologías OLED Tandem y MiniLED, junto a un sistema de inteligencia artificial incorporado en el hardware. Esta solución permite escalar la imagen hasta 5K, optimizar el audio en tiempo real y alcanzar tasas de refresco de hasta 330Hz, descargando a la tarjeta gráfica de tareas exigentes y ofreciendo una experiencia notablemente más fluida.
Durante mucho tiempo, el gaming de alto rendimiento se sostuvo sobre una premisa clara: aumentar la resolución implicaba resignar fluidez o invertir grandes sumas en una GPU de última generación. Sin embargo, en el CES 2026, LG presentó una propuesta que redefine por completo la manera en que se procesa y visualiza el contenido digital.
La compañía dio a conocer una nueva arquitectura de visualización que otorga autonomía inteligente al monitor. Ya no se limita a reproducir la señal recibida, sino que es capaz de interpretarla, reconstruirla y optimizarla antes de mostrarla en pantalla, marcando un cambio profundo en el rol tradicional del display.
La nueva línea de monitores ultra anchos, que incluye modelos OLED y las más recientes versiones MiniLED, introduce el concepto de escalado con IA directamente en el dispositivo. En la práctica, esto significa que la pantalla puede ofrecer una calidad visual cercana al 5K sin exigir al computador el renderizado nativo de cada píxel, superando las limitaciones del hardware del usuario y mejorando notablemente la eficiencia del sistema.
Reconstrucción inteligente integrada en el monitor
Para dimensionar el impacto de esta innovación, basta observar la evolución reciente del sector. Desde 2023, el uso de IA generativa y técnicas de supermuestreo, como DLSS o FSR, se volvió habitual para alcanzar resoluciones elevadas en juegos y contenidos 4K. Hasta ahora, estas soluciones dependían exclusivamente del software y de la potencia del equipo.
La diferencia de esta nueva generación radica en que el procesamiento se traslada al propio monitor. Gracias a un procesador neuronal integrado, la pantalla ejecuta una optimización de escena mediante IA en tiempo real, analizando cada fotograma para mejorar la definición y, de manera inédita, también perfeccionar el audio. Todo este proceso se realiza sin conexión a internet y sin consumir recursos de la GPU.
Tandem OLED y MiniLED: precisión sin concesiones
Uno de los grandes protagonistas de este lanzamiento es la tecnología Primary RGB Tandem OLED. A diferencia de los paneles OLED convencionales, esta estructura apila múltiples capas emisoras de luz, logrando un mayor brillo, colores más precisos y una vida útil prolongada, mitigando el desgaste habitual de los materiales orgánicos.
En paralelo, LG perfecciona su propuesta MiniLED, atacando uno de sus problemas históricos: el efecto halo o blooming. Mediante un diseño de distancia óptica cero, las zonas de iluminación se controlan con extrema precisión, evitando que la luz afecte los negros y alcanzando un nivel de contraste mucho más exacto.
Un monitor, múltiples experiencias de juego
La adaptabilidad se posiciona como otro eje clave de esta nueva serie. Con la función Dual Mode, los usuarios pueden cambiar de forma instantánea entre distintos escenarios de uso. Con un solo comando, es posible pasar de una experiencia cinematográfica en 5K2K a 165Hz a un modo competitivo en WFHD a 330Hz, pensado para juegos de ritmo acelerado.
Todo esto se complementa con un tiempo de respuesta de apenas 0,03 ms (GtG), una cifra que reduce la latencia a niveles prácticamente imperceptibles para el ojo humano.
Lo presentado en Las Vegas va más allá de una simple mejora en resolución o velocidad. Representa una visión clara del futuro de la visualización: pantallas capaces no solo de mostrar contenido, sino de comprenderlo, optimizarlo y enriquecerlo activamente.