El diplomático de los 275.000 millones de dólares: el legado de Tim Cook para Apple en China

Introducción

Tim Cook llegó a la dirección de Apple hace 15 años con el honor de haber construido una de las cadenas de suministros más eficientes del mundo. Pero en China, esa eficiencia no bastaba.

El Partido Comunista Chino, encabezado por el presidente Xi Jinping, empezó a exigir a Apple algo más que contratos bien ejecutados. Querían lealtad, inversión y, sobre todo, cumplimiento de sus reglas.

El inicio de la crisis

Todo empezó a mediados de marzo de 2013. Tim Cook apenas llevaba año y medio como CEO de una Apple heredada de Steve Jobs. Los noticiarios de las televisiones locales chinas abrieron con un ataque directo a la reputación de Apple.

Se les acusaba de discriminar a clientes chinos. En occidente, decían, los iPhone rotos se cambiaban por unidades nuevas, pero en China se reparaban con piezas reacondicionadas.

Del caos a la diplomacia

Lo sucedido aquel año fue una revelación. Apple operaba en el país, pero carecía de estrategia política. Sus socios, como Foxconn, lidiaban con provincias y Pekín era terreno desconocido.

Cook reaccionó rápido y creó el Gang of Eight, un equipo élite en Shanghai liderado por Rory Sexton, primer vicepresidente de Apple radicado en China.

La estrategia de Apple en China se centra en construir relaciones y cumplir con las reglas del país, incluso si eso significa hacer concesiones.

Conclusión

El legado de Tim Cook en China no se acabará midiendo en iPhones vendidos, sino en las concesiones que Apple hizo para no perder un mercado que les supone el 20% de sus ingresos.

La historia de Apple en China es un ejemplo de cómo las empresas deben adaptarse a los entornos políticos y culturales de cada país para tener éxito.

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