Por qué la alfabetización digital temprana es clave para formar al ciudadano empoderado del siglo XXI

Por Teresa Cruz, Brand Manager de Home Appliances Solutions de LG Electronics Chile

Hoy ya no es suficiente con “saber usar” un teléfono móvil. Tampoco basta con abrir una aplicación para encender una luz. Estamos frente a una transformación profunda del lenguaje cotidiano. Lo que antes representaba el máximo nivel de comodidad —como el control remoto— hoy es solo una pequeña parte de un engranaje mucho más amplio: el ecosistema digital. Y para desenvolverse en él, no alcanzan los dispositivos; se requiere formación.

Vale la pena mirar al pasado. En la década de 1930, Chile atravesaba cambios sociales relevantes donde la lectura y escritura eran la puerta de entrada a la modernidad. Sin embargo, según datos de la Universidad de Chile, en 1960 el 25,6% de la población era analfabeta. Esa brecha marcaba la diferencia entre participar activamente en el desarrollo del país o quedar rezagado. En 2026, el escenario es distinto, pero el desafío es similar: quien no comprende cómo funcionan los ecosistemas digitales, cómo se conectan sus electrodomésticos o de qué manera la Inteligencia Artificial optimiza su consumo energético, corre el riesgo de quedar excluido en esta nueva etapa.

La formación digital debe comenzar desde edades tempranas y con una visión estratégica. No se trata simplemente de entregar un smartphone o una tablet. Una investigación publicada en 2025 por la Revista Horizontes de Investigación en Ciencias de la Educación concluye que la alfabetización digital en los primeros niveles educativos fortalece el aprendizaje en diversas áreas, promoviendo autonomía y pensamiento crítico frente a las plataformas tecnológicas. La clave está en comprender el sistema, no solo en consumir contenido.

Este proceso es aún más relevante en un contexto de cambios acelerados. La Revista Científica Veritas destacó recientemente que una alfabetización digital estructurada es esencial para que la ciudadanía pueda adaptarse a la velocidad de avance de la IA. En ese marco, en LG hemos trabajado para que nuestro ecosistema LG ThinQ —y su evolución orientada al sector inmobiliario multifamily, ThinQ Pro— sea intuitivo y accesible. La meta no es convertir a los usuarios en programadores, sino facilitar una experiencia natural: desde la instalación mediante código QR hasta la gestión integral del hogar. ThinQ Pro, por ejemplo, impulsa un cambio desde el mantenimiento reactivo hacia un enfoque preventivo, donde la IA supervisa el funcionamiento y emite alertas antes de que surjan fallas o filtraciones, transformando la relación con la infraestructura doméstica.

Este dominio tecnológico tiene efectos concretos. Un informe publicado en 2025 por el Portal de la Ciencia de Ecuador señala que la alfabetización digital impacta positivamente en la productividad y en los ingresos, ya que permite optimizar recursos y tiempo. Comprender el entorno tecnológico ya no es un lujo, sino una ventaja competitiva.

En definitiva, el propósito no es que cada persona viva en una casa hiperconectada, sino que cada ciudadano pueda comprender y utilizar conceptos como ecosistemas digitales, IA o IoT con naturalidad. Así como hace un siglo el país impulsó la alfabetización tradicional, hoy el desafío es dominar el lenguaje de las innovaciones que forman parte de nuestra vida diaria. Entender la tecnología, en este tiempo, es una forma de autonomía.

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