
El vínculo invisible entre China y Taiwán
En un momento en que los ejercicios militares de China en el Estrecho de Taiwán se vuelven cada vez más frecuentes e intensos, persiste un vínculo basado en microchips entre Pekín y Taipéi, una conexión que ninguna propaganda ha logrado romper.
Un nexo vital para la economía global
Los chips de inteligencia artificial no son simplemente componentes electrónicos, sino que se han convertido en infraestructura estratégica. Sin ellos, no se pueden entrenar modelos de lenguaje, no funcionan los centros de datos, no se pueden construir supercomputadoras y no se puede impulsar la nueva economía digital.
Nvidia y TSMC: los actores clave
Nvidia es la líder absoluta en el mercado de chips de inteligencia artificial, pero no produce físicamente. Diseña, pero la fabricación y el ensamblaje de esos chips casi siempre los realiza TSMC, la gigante taiwanesa que controla más del 50% de la fabricación y el ensamblaje de semiconductores del mundo.
China: un mercado crucial
A pesar de las restricciones estadounidenses, China sigue siendo uno de los mayores mercados de hardware de inteligencia artificial. En 2024, Nvidia obtuvo aproximadamente 17.000 millones de dólares de Pekín.
Un desafío tecnológico
El problema es que los chips chinos no pueden igualar la calidad de los de Nvidia, lo que hace que sea difícil para el gobierno chino impulsar sus propios sistemas autónomos en microchips.
La importancia del vínculo
Mantener un vínculo tecnológico abierto con China continental no es solo una opción comercial, sino una necesidad estructural. La República Popular China sigue siendo uno de los mayores mercados finales del mundo para la electrónica, los centros de datos y, cada vez más, la inteligencia artificial.
Un nivel más sutil
Ante la ausencia de relaciones políticas formales entre los gobiernos de Pekín y Taipéi, son precisamente los grandes grupos tecnológicos los que desempeñan una función paradiplomática. Los directivos de TSMC, Foxconn y otros gigantes industriales taiwaneses se encuentran entre los pocos actores que mantienen canales de comunicación constantes, pragmáticos y no ideológicos con sus homólogos de China continental.
Fuente original: Wired (ES)